Latigazos que valen la pena

Whiplash

Dir. Damien Chazelle / EEUU / 2014 / 107 min. / Clasf. 12 años

Google traduce “whiplash” como “latigazo” y nos dice que, como acción, se refiere al acto de causar daño. En Whiplash, la película que Damien Chazelle presentó en 2014, es evidente el latigazo. Sucede al comienzo, cuando Andrew Neiman (Miles Teller), el joven protagonista, inicia su estancia en el afamado Conservatorio Shaffer (Nueva York) como aspirante a baterista. No es un latigazo; son varios. ¡Y son de verdad! Y quien los propina es Terence Fletcher (J. K. Simmons), el conductor de una banda de jazz de estudio que, desde cualquier ángulo, uno diría que se le pasó la mano. Es más, mientras golpea el rostro del joven aspirante, las palabras que usa son lo opuesto a alentadoras.

Sin embargo, Whiplash no es lo que parece. No es un tributo a la violencia o una apología de la sumisión. Todo lo contrario: Whiplash es el recuerdo de aquellas ocasiones en que alguien o alguna situación se cruzó en nuestro camino para producir una especie de hundimiento. Pero no cualquiera. Estamos hablando de lo que vendría a ser un dolor productivo; tan productivo, que por eso precisamente lo recordamos en lo más profundo de nuestro ser. De hecho, la cinta es especial porque nos remite a esos momentos en los que marcamos en nuestras vidas un antes y un después. Según Whiplash, lo que más hace falta, metafóricamente hablando, son conductores de orquestas que, por su fuerza y conocimiento, ayuden a enrumbar los caminos de las personas. Quienes se quedan al costado o se desvían, por tanto, son los que le temen a ese dolor productivo. Es un mensaje necesario, especialmente si reconocemos que en los tiempos actuales lo que más parece atraernos son los caminos menos dolorosos, es decir, aquellos que requieren menos trabajo.

No obstante, el filme no se queda en el sermoneo. Hacerlo sería injusto para quienes amamos el arte porque el arte no nos entra a golpes. En realidad, es con el cierre de la película que finalmente entendemos el tema que Chazelle quiso sembrar. Es por eso, porque es una idea potente, que el Club de Cine de la Cato presenta Whiplash. ¿De qué trata la película?, esta será la pregunta con la que iniciaremos la conversación.

Escogimos esta cinta porque habla de las artes escénicas (tema de la semana), pero también de los jóvenes. Sin embargo, lo más importante quizá sea su mensaje, dada la temporada de Navidad y Fin de Año que recién inicia.

Con esta película, El Espectador quiere desear a todos los amables lectores unos días llenos de alegría y paz, para volver a vernos en la próxima temporada que empezaremos con la inauguración del nuevo semestre, el 13 de febrero de 2020. Hasta entonces, les recomendamos ver lo que el resto no ve, esto es, ver cine que nos invite a pensar y dialogar.

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